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Márquez y Rossi, historia de un reencuentro

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Hasta marzo de 2015, Valentino Rossi y Marc Márquez compartían risas, halagos y bromas. Para el italiano, todavía rey del mundo en MotoGP, Márquez era un reflejo de sí mismo cuando empezaba en la categoría reina. Para el español, Rossi era el ídolo con el que competía de igual a igual y aprendía de todo. Pero en ese 2015 todo cambió. La relación explotó en la pista y fuera de ella, en lo profesional y en lo personal.

Comenzó en el trazado, con piques que hasta entonces se resolvían con risas pero que la tensión de la lucha por el título convirtió en palos en las ruedas, insultos más o menos velados y una guerra dialéctica sin reglas. Argentina fue el escenario del primer desencuentro grave. En una acción dudosa, Rossi dejó a Márquez en el suelo y se lanzó a por la victoria. «Siempre se aprenden cosas de él», espetó el español. «Marc va siempre al cien por cien. Con él casi siempre es todo o nada. Me ha tocado dos veces», contestó el italiano. Pocos meses después, en Assen, Rossi la emprendió con el español en la última curva, esa chicane que el italiano se saltó para atrapar la victoria por la arena. «¿Qué he aprendido de Rossi? Motocross», soltó el de Honda después.

Si la mecha estaba encendida, acabó de explotar a finales de curso, en Sepang. La «patada» con la que Rossi tiró a Márquez y sus consecuencias -castigo al italiano con salir el último en Valencia, en plena lucha por el título-, desató una ola de acusaciones hacia el español, con un supuesto pacto entre el de Honda y Lorenzo, en ese momento en Yamaha, para que conquistara el título un español.

A partir de ahí, ni miradas, ni reencuentros en el rancho del italiano, ni apretones de mano en los podios. Como si no existieran uno y otro. Pero los rescoldos seguían vivos, agazapados para saltar en cualquier momento. No fue así en 2017 porque la Yamaha de Rossi no le permitió siquiera acercarse a los puestos de arriba.

De nuevo Argentina, pero tres años más tarde, volvió a ser el escenario de otro choque que certificaba que la calma solo era una guerra fría que podía volver a estallar en cualquier momento. Un Gran Premio que fue de auténtica pesadilla para Márquez, que terminó sancionado por tres actos irregulares y comenzó la carrera en última posición. En plena remontada, se topó con Rossi y la chispa volvió a surgir en el duelo. En esta ocasión fue el español quien empujó al italiano, que acabó en el suelo. De nada sirvieron las posteriores disculpas de Márquez, que llegó a ser expulsado del box de Yamaha por el equipo de Rossi.

Desde entonces se han sucedido los actos en los que ambos pilotos se han encontrado sin verse. De nuevo una situación dantesca porque en varias ocasiones han compartido mesa en la presentación de algún gran premio. Por ejemplo, en Misano, el pasado septiembre. Preguntado el de Honda si iniciaría una reconciliación con el italiano, este espetó que no tenía ningún problema con él y alzó la mano girándose hacia su rival. Pero Rossi negó levemente. «Ya ves», ironizó Márquez.

Pero con el nuevo año, la situación parece haberse calmado del todo. La vuelta de Rossi al podio ha generado cierta tranquilidad entre ambos, llegando incluso a felicitarse mutuamente en el Gran Premio de Argentina, donde todo empezó, donde todo parece haberse terminado. Los dos chocaron las manos en señal de paz. Y en Austin, donde Márquez lleva seis años sin rival, la situación incluso ha mejorado: las declaraciones del español, sobre ese apretón de manos -«como tu primer beso que si sí que si no»-, hicieron sonreír al italiano. La pipa de la paz. De momento.

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