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Las incógnitas que rodean a Diego Costa

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Ocho partidos de sanción y adiós al curso para Diego Costa. Nada que no se esperase en las oficinas del Wanda después del estropicio que causó en el duelo cumbre del campeonato. El Atlético se queda hasta la próxima Liga sin el jugador preferido de Simeone, el que más representa el espíritu guerrero del cholismo. También el que más exaspera a los aficionados y a un sector de la directiva, que encarnó con sus declaraciones críticas el gerente y consejero del club Clemente Villaverde. El brasileño cierra así un año de escaso rendimiento desde que llegó del Chelsea, en particular en esta campaña (solo cinco goles), y su futuro en el equipo se ha convertido en una incógnita.

Su intervención intempestiva en el Camp Nou no sorprendió a los hinchas rojiblancos, tan acostumbrados a las exhibiciones de ardor del hispano-brasileño. «Me cago en la madre que te parió», se leyó en los labios del árbitro Gil Manzano como fuente acusadora. El Atlético alegó en descargo del jugador que la redacción del acta no se ajustaba a la realidad y había, por tanto, defecto de forma. «Me cago en tu puta madre», transcribió el árbitro en el informe.

Pero el Comité de Competición de la Federación ha entendido, después de consultar a Gil Manzano (que estaba en Liverpool con Mateu Lahoz en el partido de Liga de Campeones), que hubo insulto y no menosprecio de parte de Costa. Cuatro partidos para el delantero por su injuria, en aplicación del artículo 94 del Código Disciplinario (insultos, ofensas verbales y actitudes injuriosas), y otros cuatro por su comportamiento al sujetar al árbitro después de la tarjeta roja, según el artículo 96 (agarrar, empujar o zarandear al árbitro).

La norma

Es el menor castigo posible según la norma, ya que de haberse aplicado la máxima (12 partidos) hubieran sido 24. El Atlético va a recurrir al Comité de Apelación y, en caso de no ser atendida su demanda, reclamará la cautelar para el jugador al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD). Desde los 10 partidos a Pepe por su zapateado a Casquero, no había una multa tan elevada.

«Es una pena porque todos los jugadores tienen un temperamento diferente. A Diego le estaban haciendo muchas faltas y llega un momento en el que uno se tiene que cabrear. Pero un insulto nunca es justificable», dijo ayer el presidente de la entidad Enrique Cerezo.

Es el doble rasero que impera en el Atlético estos días. De un lado, la vehemencia excesiva que se volvió en contra del equipo. Y por otro, el respaldo que suele recibir Costa de su entrenador.

Desde hace mucho tiempo, Diego Costa es uno de los jugadores predilectos del Cholo, que no suele disimular en sus comparecencias públicas. Cada vez que se refiere al delantero es para ensalzar sus virtudes como combatiente. «Está bárbaro. Está que se sale. Espero que empiece a darnos todas esas cosas que puede dar porque es un guerrero y el equipo le necesita», señaló hace dos meses, antes de su reaparición tras la lesión en el quinto metatarsiano.

También el otro día, cuando le preguntaron por su futuro. «Deseo y quiero que Diego se quede. Siempre que ha estado con nosotros hemos logrado cosas importantes. Su regreso nos hizo ganar la Europa League, la Supercopa Europea...». También con Costa ganó el Atlético la Liga 2014, la Copa del Rey 2013 en el Bernabéu. Simeone está convencido de que Costa aporta la esencia de este equipo.

Pero el brasileño no ha certificado su fama desde que regresó del Chelsea. Siete goles en media temporada el año pasado y cinco tantos en lo que va de la presente (solo dos en Liga). Las eternas ofertas de China que maneja su manager, Jorge Mendes, y el tremendo castigo que ha recibido podrían acelerar su salida del Atlético.